
En los entornos hospitalarios, la integridad de la cadena de frío no es solo una cuestión operativa, sino una cuestión clínica.
Las vacunas, los biológicos, los productos sanguíneos y los medicamentos termosensibles dependen de condiciones estrictas de almacenamiento. Incluso una breve desviación de temperatura puede comprometer su eficacia, generar incumplimientos normativos y provocar la eliminación de productos con un elevado coste económico.
Y, sin embargo, las fallas en la cadena de frío siguen produciéndose.
La mayoría de los incidentes no se deben a fallos catastróficos del equipamiento, sino a:
En muchas instalaciones, la temperatura sigue revisándose de forma periódica. ¿El problema? Las desviaciones se producen en cuestión de minutos, no durante las rondas de inspección.
Sin monitorización continua, el riesgo se vuelve invisible.
Prevenir fallos en la cadena de frío requiere pasar del control periódico a la monitorización continua.
Neveras, congeladores, almacenes de farmacia hospitalaria, bancos de sangre y laboratorios deben monitorizarse 24/7 con registro automático de datos.
La monitorización continua garantiza:
La rapidez es clave. Las alertas deben ser:
Una alarma vista demasiado tarde es una alarma que ha fallado.
La precisión es esencial en rangos estrechos como 2–8°C o en temperaturas ultrabajas. Los sensores certificados y calibrados periódicamente son fundamentales para garantizar la integridad de los datos y el cumplimiento normativo.
Los hospitales suelen gestionar decenas, e incluso cientos, de puntos monitorizados en distintos departamentos.
Una plataforma centralizada proporciona:
La monitorización de la cadena de frío no debe considerarse solo un requisito regulatorio. Es una estrategia de gestión del riesgo.
La monitorización automática y continua transforma el control de la temperatura en:
En el entorno sanitario actual, prevenir no significa reaccionar más rápido, sino asegurar que las desviaciones se detecten en el mismo momento en que ocurren, antes de que se conviertan en incidentes.
La integridad de la cadena de frío no es opcional. Es fundamental.